LLANOS ORIENTALES

En la Orinoquia, el PVS trabaja en la ‘Cuenca del río Bita’, en inmediaciones de Puerto Carreño. Esta es la tercera cuenca en extensión (8707 kilómetros cuadrados) entre las cuencas que se sitúan alrededor del gran río Orinoco. E igualmente en la cuenca del río Tomo, dentro del Parque Nacional Natural El Tuparro.

La cuenca del Bita está ubicada en planicies altas, no inundables (Correa et al. 2005). Esta provincia cuenta con un área total de 9’238.277 hectáreas, que corresponden a un 27 por ciento de la cuenca orinocense.

La altillanura se ubica entre el sur del río Meta y hasta la llanura aluvial de los ríos Vichada y Guaviare y sus afluentes (Correa et al. 2005). En esta región se encuentran pequeños valles erosionados, en torno a los cuales se forman selvas de galería (bosques situados alrededor de los ríos) y depresiones anchas y alargadas, que dan lugar a pantanos o esteros (Molano 1998).

Durante el periodo de lluvias se presentan fenómenos de encharcamiento, debido al mal drenaje de los suelos. Cada uno de estos ambientes determina una vegetación propia y un mayor o menor desarrollo de las especies comunes, sobre todo arbóreas y arbustivas. La vegetación dominante consiste en extensas sabanas herbáceas con presencia de plantas leñosas, dispersas o concentradas en matas de monte o bosques de galería (Molano 1998).

El río Bita no tiene ciudades, pueblos o aldeas a lo largo de su curso, ni hay en la actualidad ninguna fábrica, mina o instalación petrolera. Esto hace que albergue una gran biodiversidad de mamíferos acuáticos —como delfines rosados, manatíes y nutrias gigantes de río—, y una gran variedad de peces y reptiles, como anacondas y tortugas.

En los bosques de galería, y a lo largo del río, se pueden encontrar monos, tapires, capibaras, venados y muchos otros mamíferos y guacamayos, también loros y halcones, por nombrar solo algunos tipos de aves.

Sin embargo, la cuenca no es ajena a las amenazas de la región, entre las que se encuentran el avance de la frontera agropecuaria (ganadería y cultivos de arroz, principalmente), debido a que esta es la principal actividad económica del departamento (Benavides 2010), al igual que la extracción de fauna y flora.

En este paisaje, el PVS ha implementado acciones de conservación para un grupo de especies, labor que, al mismo tiempo, mantiene o incrementa los hábitats y permanencia de otras especies.