De las 360 especies de tortugas continentales o terrestres que, se estima, existen en el mundo, más de la mitad están en peligro de extinción, según un estudio publicado en la revista Current Biology y elaborado por al menos medio centenar de expertos en todo el mundo, una cifra que las ubica como uno de los grupos de animales vertebrados con mayores miembros en riesgo.
La desaparición de una o varias especies implicaría perder millones de años de historia evolutiva, pero también malograr elementos de la biodiversidad que contribuyen a las cadenas alimenticias (biomasa), a la dispersión de semillas y al reciclaje de nutrientes en ecosistemas acuáticos y terrestres.
La cacería (para el comercio y el tráfico ilegal) y la destrucción de los hábitats —para darles paso a la agricultura y a la ganadería, o incluso para desarrollar proyectos de infraestructura, como carreteras o represas— son algunas de las mayores presiones que enfrentan estos reptiles, principalmente en América y África.
En Colombia, según un estudio del Instituto Alexánder von Humboldt, de las 27 tortugas continentales que habitan en el territorio, 10 de ellas están bajo algún grado de amenaza, incluso, 3 de ellas muy cerca de la extinción.
En medio de este panorama, el Proyecto de Conservación de Tortugas Continentales de WCS trabaja para proteger y restaurar las poblaciones, en vida silvestre, de al menos tres de esas especies en riesgo (tortuga de río, tortuga carranchina y tortuga charapa), esto a través de la conservación basada en la ciencia de sus ecosistemas y hábitats, y siempre en alianza con las comunidades.