TORTUGA CARRANCHINA

 

Típica del Caribe colombiano

Esta tortuga (Mesoclemmys dahli ) se distribuye en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre; no se ve en ningún otro lugar del planeta (endémica). Se caracteriza por su cabeza grande en proporción al caparazón, con tímpanos que representan el 23-26 por ciento de su longitud. Habita en pequeños pozos, quebradas y arroyos temporales o permanentes, en bosques secos y paisajes de lomerío, que incluyen pequeños valles y montañas. Es omnívora; se alimenta de caracoles, crustáceos, insectos acuáticos, renacuajos, ranas, alevinos, pequeños peces, de carroña y ocasionalmente de material vegetal. De esta forma, contribuye al control de poblaciones de insectos, con el reciclaje de nutrientes y la dispersión de semillas.

En extinción por daños en su hábitat

Está catalogada En Peligro Crítico de extinción. Uno de los problemas que enfrenta la tortuga carranchina es la destrucción de su hábitat.

Durante años, algunos pobladores han extraído arena de los caños o quebradas —donde a ella le gusta reposar—, para luego vender ese material y ganar algún dinero. Otros han tumbado muchos árboles del bosque con tal de comercializar su madera o aprovechar esas nuevas zonas deforestadas y, de paso, ampliar cultivos o introducir más ganado.

Este accionar ha ocasionado una fragmentación de las poblaciones de la tortuga, y debido a ese aislamiento entre las poblaciones remanentes (o restantes), hay muchos casos de endogamia —reproducción entre parientes cercanos—, una situación que ha acentuado la pérdida de diversidad genética entre ellos. Otra consecuencia de la endogamia es que los hace propensos a sufrir enfermedades.