Magdalena

Trabajamos en el Magdalena Medio por ser una región en la que los bosques y los humedales aún conservados, son el hogar de una alta diversidad biológica.

Allí, la flora y la fauna silvestres están representadas en más de 150 especies de mamíferos, más de 630 especies de aves, más de 120 especies de reptiles, más de 50 especies de anfibios, más de 120 especies de peces y más de 4000 especies de plantas vasculares (plantas con semilla y helechos). Muchas de esas plantas y animales, solo viven en esa región y no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Por ello, su conservación es prioritaria.

Entre las especies amenazadas se encuentran: la danta (Tapirus terrestris columbianus), el pecarí de labios blancos (Tayassu pecari), el tigre o jaguar (Panthera onca centralis), el manatí (Trichechus manatus), el tití gris (Saguinus lecopus), la marimonda del Magdalena (Ateles hybridus), el mono maicero o cariblanco (Cebus versicolor), el mico de noche o marteja (Aotus griseimembra), el paujil de pico azul (Crax alberti), el chavarrí (Chauna chavaria), el águila arpía (Harpia harpyja), lora militar (Ara militaris), la tortugas de río del Magdalena (Podocnemis lewyana), la tortuga morrocoy (Chelonoidis carbonaria), la salamandra del Magdalena Medio (Bolitoglossa lozanoi), el pez pataló (Ichthyoelephas longirostris), el bocachico (Prochilodus magdalenae), la picuda (Salminus affinis) y bagre rayado (Pseudoplatystoma magdaleniatum).

Las especies amenazadas de árboles maderables son: el carreto colorado (Aspidosperma polyneuron), sapán (Clathrotropis brunnea), comino (Aniba perutilis), yumbé (Caryodaphnopsis cogolloi), abarco (Cariniana pyriformis), caoba (Swietenia macrophylla), cedro (Cedrela odorata), entre otras.

 

Desafíos de conservación

El reto de la conservación está estrechamente vinculado con la historia de violencia y las necesidades de subsistencia de sus pobladores. Ellos, en ocasiones, han aprovechado los recursos naturales de manera no controlada e insostenible.

Por esta razón, es necesario que las comunidades y los gremios de pescadores, ganaderos y agricultores sean los primeros decisores sobre cómo generar mecanismos para lograr una mayor protección de los recursos naturales.

Enfoque de conservación

Trabajamos en el interés por disminuir las presiones sobre la biodiversidad. Para ello, restauramos hábitats naturales, generamos corredores estructurales, implementamos sistemas productivos amigables con el ambiente (principalmente reconversión ganadera) e impulsamos la creación de reservas de la sociedad civil y otras figuras similares.

Además, buscamos suscribir acuerdos voluntarios de conservación con propietarios de predios y comunidades en articulación con los gobiernos municipales y departamentales, que estén comprometidos con la existencia de la biodiversidad.

En el Magdalena Medio, nuestras acciones están enfocadas, principalmente, en torno a cinco especies amenazadas. Estas son consideradas especies paisajes, es decir, que las acciones que se desarrollen en favor de cada una de ellas, también beneficiarán a otros animales y a otras plantas silvestres.