Mamíferos pequeños

Murciélagos al vuelo: algunos comen insectos y frutos, otros toman sangre de animales


También fueron identificados roedores y otros mamíferos pequeños.

Como parte de la ‘Caracterización participativa de los objetos de conservación del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) ‘El Encanto de los Manglares del Bajo Baudó’, WCS Colombia, Concosta y Codechocó efectuaron un muestreo rápido sobre mamíferos pequeños, voladores y no voladores, que habitan en el sur de esta región chocoana.

El estudio, liderado por Vladimir Rojas Díaz, biólogo y doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad del Valle, con apoyo de asistentes locales, se realizó en bosques ribereños y maduros sobre sectores aledaños a la quebrada Teteral, afluente del río Capiro, en inmediaciones de la quebrada Bacao. Todas estas localidades pertenecen al territorio colectivo del Consejo Comunitario Concosta.

En esos lugares fue instalada una línea de trampas de 106 estaciones; a cada trampa, similar a una caja de metal rectangular, se le adicionaron dos mezclas: una de avena, esencia de vainilla y agua, y otra con maíz cuchuco y sardinas en aceite. Las trampas eran alistadas cada mañana, a la espera de recoger en la noche a los animales.

Por su parte, para la captura de los murciélagos, se emplearon 12 redes (similares a una malla de voleibol), situadas en el borde de los bosques, completando 360 metros cuadrados de cobertura.

El estudio arrojó, como resultado principal, la presencia de 20 especies de pequeños mamíferos, 3 de marsupiales, 2 de roedores y 15 de murciélagos.

De hecho, buena parte del trabajo que realizó Vladimir Rojas consistió en identificar los murciélagos atrapados en las redes. Varios de estos animales, también llamados quirópteros, han invadido los solares de varias viviendas y los techos de otras edificaciones en la región. Los más frecuentes corresponden a la especie Molossus molossus (más conocido como murciélago mastín común) y cuya dieta  se basa en insectos.

De igual modo, fueron atrapados murciélagos de la especie Desmodus rotundus (también conocido  como vampiro común). En la región del Bajo Baudo este se alimenta de la sangre de vacas, cerdos, perros, gatos y gallinas, lo que ha llevado a varias personas a solicitar que estos mamíferos voladores sean erradicados.

“Mientras los animales domesticados estén pastoreando o caminando libremente por la selva, este objetivo no será nada fácil de cumplir”, advierte Vladimir.

De otro lado, en una sola vivienda, la de Felipe Barco, fueron vistos murciélagos del género Myotis, que también se alimentan de insectos, y otros de la especie Glossophaga soricina, que comen frutos blandos, néctar e insectos. Estos murciélagos solo se hallaron en ese lugar y no aparecieron en otras localidades de la región.

En general, tanto para roedores como para murciélagos, Vladimir Rojas dice que esto es apenas una primera muestra de lo que se podría encontrar en toda la zona protegida. “Por el momento, el análisis general es ambiguo, porque aunque se han detectado, por ejemplo, roedores o ratones especialistas que dependen de ciertas palmas, también encontramos ratas comunes asociadas a las comunidades humanas. Por eso, es importante que esta toma de información pueda continuar”.

Esto, porque el investigador explica que, de las 480 especies de mamíferos que se calcula que habitan en Colombia, unas 250 (52% aproximadamente) viven en Chocó y 60% de las 480 corresponde a especies pequeñas.

 “Hacer estudios acerca de este grupo es poco popular, requiere mucho esfuerzo y equipos, por lo que no es atractivo y por esa misma razón no hay los recursos suficientes para llevarlos a cabo. Por lo mismo, esta es una gran oportunidad para aportar, a mediano plazo, en el diseño de estrategias de conservación que salvaguarden a este grupo de animales”, explicó.