Es una especie de sapito arlequín críticamente amenazada y endémica de Colombia. Es uno de los anfibios en mayor peigro de extinción en el mundo, porque sus poblaciones han disminuido drásticamente debido a diversas amenazas como la destrucción de sus hábitats, la presencia de especies invasoras como la trucha arcoíris y enfermedades como el hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis).
Fue redescubierta
A finales del siglo XX, las poblaciones de Atelopus lozanoi desaparecieron sin dejar rastro en los años 90. Sin embargo, el 4 de septiembre de 2016, después de casi dos décadas de ausencia, la especie fue redescubierta en la vereda Maza, dentro de la zona de amortiguación del Parque Nacional Natural Chingaza, en un terreno propiedad de Carlos Ríos.
Carlos, un habitante de la zona y ahora ferviente protector de la especie, ha destinado su finca, El Paramillo, a la conservación de esta rana y ha trabajado en conjunto con su familia para proteger su hábitat.
Esfuerzos de Conservación y Monitoreo Comunitario
Durante 2022, finalizamos la implementación de acciones de conservación en los predios de Mortiño, Alto Gaque y El Paramillo, en el Parque Nacional Natural Chingaza y sus alrededores. Firmamos con el propietario y el Parque Chingaza un acuerdo de conservación que cubre 53,6 hectáreas en el predio Paramillo-Alto Gaque, que se ha convertido en un refugio crucial para Atelopus lozanoi.
Foto: Gustavo González / WCS Colombia
Este acuerdo incluye actividades como el aislamiento de bosques y ríos, la restauración forestal, la creación de viveros de árboles, el control de la trucha y la mejora de la infraestructura para el turismo sostenible. Cerca del 90% del predio está destinado a la conservación. Y se ha trabajado en la adecuación de senderos y la construcción de tres puentes elevados para el recorrido de los turistas.
Control de amenazas y restauración del hábitat
Realizamos 12 jornadas de control de trucha durante el año 2022, una especie introducida que predaba los renacuajos de la Atelopus lozanoi.
Estas jornadas se llevaron a cabo en los meses de septiembre y octubre, coincidiendo con la época reproductiva de la especie. También apoyamos la restauración del hábitat, con la siembra de 500 plántulas proporcionadas por las autoridades del Parque Nacional Natural Chingaza. Además, hemos aislado cerca de 500 metros de bosques y quebradas para evitar que las vacas ingresen y destruyan el hábitat del anfibio, facilitando el crecimiento de plántulas y la restauración de estas áreas.
Foto: Gustavo González / WCS Colombia
Promoción del turismo sostenible
La familia propietaria ha trabajado en un proyecto de turismo ambiental sostenible como alternativa económica. Con nuestro apoyo, han realizado la adecuación de senderos y la construcción de tres puentes elevados para el recorrido de los turistas. De esta forma se ha promovido un turismo que beneficia a la biodiversidad y a la economía local. Este enfoque no solo protege a Atelopus lozanoi, también fomenta la conservación de otras especies amenazadas en la región.
Educación ambiental y participación comunitaria
Llevamos a cabo sesiones de educación ambiental en el municipio de Choachí (Cundinamarca), donde realizamos actividades de concienciación en escuelas locales sobre la importancia de conservar la especie.
Utilizamos herramientas educativas como pegatinas, infografías, camisetas, carpetas y títeres para fomentar el conocimiento y la sensibilización sobre las amenazas que enfrentan los anfibios.
Una campaña llamada ‘Salvemos a Chiguanito’ fue una iniciativa local que buscó generar arraigo en los pobladores y promover la conservación de la Atelopus lozanoi. Además, organizamos un concurso de dibujo y talleres de títeres para involucrar a la comunidad en los esfuerzos de conservación.
La relevancia de estas acciones
El redescubrimiento de Atelopus lozanoi y los esfuerzos de conservación comunitaria han abierto una nueva esperanza para la recuperación de esta especie. Acciones similares benefician igualmente a Oophaga Lehmanni.
La finca El Paramillo, junto con otras áreas de la región, se ha convertido en un refugio vital para la rana, permitiendo la regeneración natural de su hábitat y la conservación de otras especies amenazadas. A través del monitoreo comunitario, se ha logrado un seguimiento constante de sus poblaciones, con observaciones y registros que informan sobre su estado y comportamiento.
Foto: Gustavo González / WCS Colombia
En conclusión, la colaboración entre WCS, el Zoológico de Cali, Zoo Zürich AG, Parques Nacionales Naturales y el propietario ha sido crucial para el éxito del proyecto, que busca la conservación de este sapito arlequín, que aún está cobijado por la esperanza de un futuro lejos de una posible extinción.