Entre los años 2020 y 2021, se realizó el diagnóstico de patrones de ocupación de oso andino en la cordillera Central y en la UNC Nevados-Puracé-Doña Juana.
A través de este diagnóstico se visitaron 404 localidades de 1 kilómetro cuadrado. Con esto se recorrieron un total de 593 kilómetros en la búsqueda de rastros de presencia de oso andino.
El diagnóstico biológico mostró que los osos tienen una probabilidad de ocupación media-alta del 61 por ciento a lo largo de la Unidad Núcleo de Conservación.
La cantidad de bosque afecta de manera positiva la presencia del oso, al igual que la distancia a las carreteras, lo que significa que entre mayor área de hábitat natural —y si la distancia entre ese hábitat y las carreteras es mayor— los osos andinos incrementan la probabilidad de ocupar su espacio dentro de la UNC.
A través de la realización del diagnóstico del paisaje de conflicto del oso andino, se visitaron más de 170 predios a lo largo del núcleo de conservación. Esta caracterización reveló que en la UNC Nevados-Puracé-Doña Juana las interacciones negativas con el oso son altas, con más de 60 registros de ataques y/o consumo de animales domésticos en diferentes localidades.
Además, el oso ha sido percibido negativamente a lo largo del paisaje.
A partir de estos resultados, se priorizaron 5 localidades con el fin de implementar acciones de manejo para disminuir la pérdida de hábitat natural y realizar procesos de restauración. Estas localidades se distribuyeron desde el sur y hasta la zona centro-norte de la cordillera Central. Fueron: La Cruz (Nariño), Puracé y Sotará (Cauca), Santa María (Huila), Buga y Palmira (Valle del Cauca), Génova y Pijao (Quindío).