OSO ANDINO

Tremarctos ornatus

El oso andino es la única especie de oso (Ursidae) que se distribuye en Suramérica. Es de tamaño mediano y es plantígrado (que camina sobre las plantas de los pies). Su pelaje generalmente es negro y tiene machas crema alrededor de su hocico, cuello, cara y pecho, únicas  para cada individuo. Presenta dimorfismo sexual, por lo que los machos son casi tres veces más grandes que las hembras.

Se distribuye en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Argentina, a lo largo de la cordillera de los Andes. En las zonas de baja altitud, la especie se encuentra en ecosistemas húmedos y secos y a lo largo de ecosistemas montañosos, bosques subandinos, andinos, páramos y punas, desde los 200 hasta los 4000 metros de elevación.

Cumple funciones ecosistémicas clave como la regeneración natural de los bosques donde habita, ya que, gracias a su tamaño y sus hábitos trepadores, genera huecos en el dosel de los bosques, sitios en los que la entrada del sol activa procesos de germinación de plántulas. Además de esto, los osos, debido a su dieta omnívora, consumen cerca de 300 especies de plantas, con esto ayudan a la dispersión de semillas debido a su amplio rango de hogar.

Foto: Julie Larsen Maher / WCS

Actualmente, el oso andino está catalogado como una especie Vulnerable a la extinción, según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido a la constante pérdida de sus hábitats naturales, la cacería, interacciones con comunidades humanas y los cambios de los ecosistemas debido al cambio climático.

Desde el año 2016, la alianza público-privada Conservamos la Vida (integrada por Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Grupo Argos, Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Fundación Sumurfitt Kappa Colombia y WCS Colombia) trabaja en las cordilleras Occidental y Central de Colombia, de la mano con comunidades rurales, para su conservación y los hábitats donde se encuentra.

Gracias a este programa, se han firmado 92 acuerdos de conservación que permiten la preservación de 4857 hectáreas de bosques andinos y páramos.