Al visitar los predios en esta localidad se identificaron terrenos de gran extensión (más de 200 hectáreas). En ellos se encontró la mayor cantidad de registros de ataque de osos a ganado bovino (más de 20 individuos atacados y/o carroñados).
A través de esta información, las acciones de conservación y de mejoramiento productivo se enfocaron a la adecuación de corrales de manejo ganadero y de viviendas.
Hasta hoy, se trabajó en cinco predios en 2422 hectáreas. Se firmaron cinco acuerdos de conservación. Las áreas mejoradas suman 485 hectáreas y las áreas de conservación 1936 hectáreas.

También se hizo un trabajo para la división de potreros de producción ganadera con cercas eléctricas, implementación de cocinas ecoeficientes en las casas principales de los predios y la instalación de bebederos artificiales para el ganado.
Estas acciones permitieron disminuir en un 100 por ciento las interacciones con oso andino. Por otro lado, el aislamiento de áreas boscosas con altos grados de conservación, esto último con cercas tradicionales, fue prioritaria para evitar que los animales domésticos aumentaran la probabilidad de interacciones con animales silvestres, particularmente con carnívoros como el oso andino y el puma.