En Chimichagua (Cesar), WCS desarrolla un programa de restauración del hábitat natural de la tortuga carranchina, a través del cual también se apoya el cuidado de arroyos locales.
Hasta el momento, en este municipio se han firmado 9 acuerdos con propietarios de fincas, quienes han destinado parte de sus predios a la conservación (un total de 394 hectáreas). Con ellos se han trabajado aislamientos de las quebradas para protegerlas del ganado y un proceso de restauración, el cual permitió sembrar más de 8000 árboles desde el comienzo de las implementaciones, en 2017.
Foto: Daniël Nelson
Por su parte, en Bocas del Carare, vereda de Puerto Parra, y en San Rafel de Chucurí, corregimiento de Barrancabermeja, en Santander, se han firmado acuerdos voluntarios con 3 asociaciones de pescadores (Asopezchucurí, Asopesbocar y Asodesba) para disminuir la muerte de individuos a causa de la pesca incidental.
Generalmente, y durante las faenas de pesca, en las atarrayas de los pescadores o en los anzuelos suelen quedar atrapadas tortugas de diferentes tamaños, que durante años ellos recogieron y llevaron a sus hogares para consumir su carne. Ahora, basados en este compromiso, cada vez que descubren una tortuga atrapada en sus artes de pesca, la liberan en el caudal donde la encuentran.