JAGUAR

Panthera onca

El jaguar es una especie ampliamente distribuida; vive desde el norte de México hasta Argentina. Sin embargo, sus poblaciones han desaparecido de más del 45 por ciento de su distribución original (Rabinowitz y Zeller, 2010). Es un animal asociado a ambientes acuáticos como ríos, playones, humedales y zonas pantanosas (Payán-Garrido y Soto-Vargas, 2012). Aunque prefiere ambientes poco intervenidos, existen reportes de jaguares al borde de plantaciones forestales –como las de palma africana– y bosques secundarios en el Magdalena Medio (Boron et al., 2016). Su piel es amarilla con rosetas y puntos negros. No hay dos jaguares con un patrón de rosetas idéntico, incluso a ambos lados de una misma piel, característica que es útil para identificar individuos en estudios poblacionales (Boron et al., 2016). Esta especie presenta en ocasiones variaciones melánicas: individuos de color negro o café oscuro, por lo que recibe el nombre de pantera negra. 

Es de hábitos solitarios y territoriales, pero los machos comparten su territorio con dos o tres hembras. Están activos más de la mitad del tiempo y presentan picos de movilidad al amanecer y al anochecer. El jaguar es un animal tímido y huye de los humanos. 

Importancia ecológica:

Requiere grandes extensiones para sobrevivir y encontrar suficientes presas. Varios estudios han demostrado que grandes carnívoros cumplen una función vital en la regulación de la población de sus presas y en cómo éstas se distribuyen en el paisaje.

En este sentido, el jaguar es una especie clave en los ecosistemas, pues ayuda a incrementar la biodiversidad de una región al permitir la coexistencia de otros organismos y eliminando los individuos más débiles, viejos o enfermos. Adicionalmente, la presencia de este felino en una región indica que la salud de las poblaciones de los organismos de los cuales dependen es buena. Por otro lado, al tener áreas de hogar tan amplios, su protección permite la conservación de otras especies y a su vez de procesos ecológicos. En este sentido, los grandes felinos cumplen un papel como especies sombrilla de los ecosistemas naturales.

Amenazas:

El jaguar está catalogado como Casi Amenazado a nivel internacional (Caso et al. 2008) y a nivel nacional se considera como Vulnerable (Rodríguez et al. 2006, Resolución 0192 de 2014). Ha sido uno de los mamíferos más perseguidos debido a su gran tamaño y la belleza de su piel (Hoogesteijn y Mondolfi 1991). Actualmente, una de las principales amenazas que limitan la distribución de las poblaciones de jaguar es la mortalidad a consecuencia de su caza, bien como represalia por depredar sobre el ganado, persecución directa por temor, encuentros ocasionales o por caza comercial (Weber y Rabinowitz 1996, Zeller 2007). En Colombia se considera que hay cuatro bloques de poblaciones grandes, en tamaño decreciente: Amazonas, Orinoquia, Chocó biogeográfico y el Caribe (Payán-Garrido y Soto-Vargas, 2012).

Trabajo de WCS: 

En varias de las regiones geográficas colombianas, la economía gira en torno a actividades agropecuarias como la ganadería. Estas regiones, aún mantienen mucho de sus hábitats naturales, los cuales albergan una gran biodiversidad. En estas áreas dedicadas a la ganadería, los jaguares conviven en proximidad con el ganado y pueden presentarse episodios de depredación. Como consecuencia, el ganadero puede perseguir y eliminar los jaguares que amenacen sus medios económicos. Este conflicto es una de las principales amenazas de la especie.

WCS está trabajando en varias de estas regiones: en la Orinoquia, Magdalena Medio y Putumayo. Se han realizado encuestas para conocer el grado de afectaciones e interacciones que se tienen en el paisaje, de tal forma que podamos tener información base para la planificación del manejo de la depredación. Esta planificación se ha realizado de manera conjunta con los propietarios de predios priorizados, para identificar las mejores medidas antidepredatorias que se ajusten al contexto que cada predio y propietario, de lo cual resulta un acuerdo de conservación en donde se realizan compromisos que fomenten la coexistencia del jaguar y producciones pecuarias.

Paralelamente, se han realizado fototrampeos para evaluar el estado de las poblaciones de jaguar en Magdalena Medio, Putumayo, la Orinoquia , esto con el fin de tener información base para evaluar si las intervenciones de manejo tienen un impacto en la población de estos felinos. Finalmente, se reconoce la necesidad de hacer jornadas de educación y sensibilización para mejorar la percepción de las comunidades hacia el jaguar y su conservación, tratando temas de su biología, ecología y la importancia de su conservación en el ecosistema.

También se han implementado medidas antidepredatorias y para mejorar el manejo pecuario en mas de 30 predios en la Orinoquia y se planean nuevas medidas para Magdalena Medio (15 predios a intervenir) y Putumayo (3 predios a intervenir).

Finalmente, en Magadalena se comenzó a implementar un tema de educación y sensibilización con instituciones educativas y comunidades rurales, para mejorar la percepción sobre la especie y su importancia.