COMUNIDAD Y DERECHOS

Conservación en alianza con la gente

 

Cada vez que profesionales de WCS Colombia llegan a alguno de los 32 departamentos del país con la decisión de aportar significativamente a la conservación de la vida silvestre y los paisajes que la resguardan —esto como parte de su misión institucional—, el trabajo siempre se realiza de la mano con las comunidades que habitan esos territorios.

La alianza que resulta de esa unión es imprescindible, porque desde WCS entendemos que la conservación de la flora y fauna está directamente vinculada a la relación que tienen los pueblos indígenas, comunidades campesinas, afrocolombianas, raizales y palenqueras con la naturaleza y a los recursos biológicos a los cuales tienen acceso.

Esto implica que el bienestar, conocimiento y empoderamiento de las personas en los territorios sobre sus recursos, es también la protección de la biodiversidad y la sostenibilidad de nuestras acciones. Sin gente no hay territorio, sin territorio no hay biodiversidad.  

Así podría resumirse la esencia de esta línea de acción —definida como Derechos y Comunidades—, que para WCS resulta trascendental en el cumplimiento de sus objetivos.

Está basada en cuatro enfoques que son complementarios e interdependientes: el socio ecológico, la acción sin daño, la investigación—acción participativa y los derechos humanos. Todos abogan por la equidad, la justicia y la participación inclusiva de las comunidades en la toma de decisiones sobre cuestiones ambientales, reconociendo que el respeto y la protección de los derechos humanos están intrínsecamente ligados a la preservación y la conservación del medio ambiente  

Por lo anterior, cuando año a año se han delimitado áreas que necesitan cuidado, cientos de habitantes rurales han participado en la toma de decisiones para concretar procesos de ordenamiento y uso sostenible de la biodiversidad.

Principales ejes de relacionamiento con la comunidad

Desde WCS hemos identificado, además, cuatro ejes de trabajo en los que nuestro relacionamiento con la comunidad es indispensable y enriquecedor —entre otras actividades—: los acuerdos de conservación, el fortalecimiento de las estructuras propias de gobernanza, el monitoreo participativo o comunitario y los espacios de diálogo sobre el conocimiento de las especies y de la biodiversidad.

Estos ejes se abordan de manera interdisciplinaria y son adelantados por equipos de diferentes áreas, pero tienen en común el respeto y la garantía por los derechos de las comunidades.

Los acuerdos de conservación son un pacto al que se llega de manera voluntaria y conjunta. A través de ellos, las partes aportan y se benefician, generando impactos positivos en la conservación de la biodiversidad y el mejoramiento y mantenimiento de los servicios ecosistémicos (PVS, WCS). En este, el acercamiento respetuoso y participativo individual, familiar o colectivo es la base fundamental del relacionamiento y sostenibilidad del proceso.

Por otra parte, WCS ha tenido la maravillosa oportunidad de acompañar organizaciones, juntas de acción comunal, resguardos, consejos comunitarios, cabildos o parcialidades indígenas en el fortalecimiento de sus estructuras de gobernanza, a través de diferentes iniciativas y actividades que buscan promover la soberanía, autonomía y empoderamiento sobre los recursos naturales, la articulación con instancias gubernamentales, la tenencia de la tierra y el ordenamiento ambiental del territorio.

Y son frecuentes, asimismo, los monitoreos comunitarios, en la que grupos de habitantes apoyan la toma de datos y el seguimiento a especies de vertebrados como manatíes, primates, aves o peces como el bagre, con la intención de hacer análisis poblacionales y definir acciones para evitar su extinción.

También contamos con iniciativas en donde son las mismas comunidades quienes se encargan de recolectar esta información, la cual es fundamental para la toma de decisiones sobre la soberanía alimentaria, la sostenibilidad de sus recursos y la conservación de la biodiversidad.

Adicionalmente, en WCS contamos con diferentes estrategias para entablar diálogos comunitarios en donde quienes habitan el territorio tienen la posibilidad de interactuar con otras personas de su comunidad y de la comunidad científica, sobre su conocimiento de una determinada especie o ecosistema. Esto permite un intercambio de saberes que redunda en la construcción conjunta de nuevas interacciones —cada vez más sostenibles— con los recursos naturales que les rodean.  

En medio de todo esto, y bajo el entendimiento de la importancia de la participación de mujeres y jóvenes, promovemos activamente su involucramiento en actividades donde sean necesarios procesos de concertación, diálogo, medios de vida sostenibles, entre otros.

En general, el enfoque de derechos y comunidades permite comprender cómo las acciones humanas afectan el medio ambiente y viceversa, y explica la importancia de considerar las necesidades y conocimientos de las comunidades locales en la gestión sostenible de los recursos.

Al integrar aspectos sociales, culturales y económicos en cualquier estrategia, se podrán desarrollar entonces soluciones más efectivas y contextualmente adecuadas para abordar los desafíos de la conservación.