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Posted on mayo 20, 2020 07:17

El trabajo es avalado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y busca, además de tener datos certeros sobre la realidad de la vegetación que crece en nuestros 32 departamentos, motivar procesos de cuidado y preservación.


Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo en plantas. En el territorio se han registrado, hasta ahora, algo más de 26 mil especies, pero se estima que podrían ser más de 30 mil, 6 mil de ellas endémicas o exclusivas del país. Hay algunas muy altas y espigadas como la palma de cera del Quindío. Otras que 'cazan' insectos y que muchos llaman carnívoras. Raras por sus formas y colores como las zamias o sorprendentes como la angiosperma Datura stramonium, de la cual se extrae un veneno tan poderoso que la han apodado la ‘hierba del diablo’. Y tenemos casi 250 especies de palmas, una  llamada ‘mil pesos’, de uso muy frecuente; y también más de 4 mil especies de orquídeas, todas bellas y carismáticas.

Se sabe mucho de nuestras plantas, pero los biólogos también reconocen que no lo conocen todo. De hecho, de la mayoría solo sabemos que existen, pero no se tiene ninguna otra información de sus poblaciones, interacciones con otras especies o de su ecología.

Por eso hay una curiosidad latente entre los especialistas frente a este grupo de seres vivos y un interés por cuidarlos, lo que ha llevado a  muchos de ellos a integrar el Grupo de Especialistas de Plantas de Colombia, quienes hoy tienen la misión de, en la medida de lo posible, actualizar los datos sobre la realidad de la vegetación que crece en nuestros 32 departamentos y priorizar las especies en mayor riesgo de extinción.

Y, además, con la nueva información que se adquiera, redactar la Lista Roja de Plantas más actualizada de la que se tengan registros y que permita saber cuál es la situación de todas estas especies que tanto admiramos y que viven en sitios estratégicos como los bosques secos o los páramos.

El único ejercicio masivo de este tipo que existe en Colombia, y que produjo algunas listas rojas para zamias, maderables, frailejones y palmas, y otras casi 1500 especies, se hizo hace más de 15 años.

Avalados por la UICN

Este trabajo destinado a analizar el riesgo de extinción de nuestras plantas colombianas no es una idea espontánea o que echó raíces de cualquier forma. Forma parte de toda una estrategia mundial, animada e impulsada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y su Comisión de Supervivencia de Especies (SSC), organización que siempre trata de hacer recomendaciones y buscar estrategias para la preservación de los recursos biológicos en el mundo.

Se sabe que en la Tierra viven en la actualidad (sin que este sea un cálculo definitivo) casi 9 millones de especies de flora, de animales (muchos de ellos insectos y artrópodos), hongos y otros organismos similares, y sin que se tengan buenos estimados sobre la cantidad de bacterias. Y precisamente el año pasado, la UICN explicó que de ese total posible, han sido evaluadas únicamente 105.732, de las que 28.338 están amenazadas. Esta cifra, que muestra que lo contabilizado es muy poco frente a lo que posiblemente existe, llevó a expertos de la entidad a reafirmar que “los humanos en todo el mundo están sobreexplotando la vida silvestre, sin siquiera conocerla”.


Y esto impulsó a los gobiernos a detener para 2030 el declive de las especies y prevenir su extinción por factores humanos. Asimismo, mejorar el estado de conservación de poblaciones de flora amenazadas, con el fin de alcanzar una recuperación a 2050.

Por eso, otra de las funciones del Grupo de Especialistas de Plantas es promover y ejecutar proyectos o planes de acción para avanzar en su defensa y en el de la biodiversidad asociada a ellas, así como generar información para la creación o ampliación de áreas protegidas y otras zonas de reserva que ayuden a su protección, restauración y uso sostenible.

Primero las de páramo

El defensa de las plantas es fundamental porque son la base del funcionamiento de los ecosistemas terrestres, de los servicios ecosistémicos que nos prestan y del bienestar humano en general. 

“Los que queremos es generar insumos de calidad para la toma de decisiones, que son importantes para impulsar la Estrategia Nacional de Conservación de Plantas”, dice Cristina López-Gallego, doctora en biología de la conservación de la Universidad de Nueva Orleans (EE. UU.), docente de la Universidad de Antioquia y actual coordinadora del Grupo de Especialistas, liderazgo que comparte con Carolina Castellanos, del Instituto Alexánder von Humboldt.

Listas rojas para plantas en países megadiversos (que son aquellos con más de 5 mil especies) solo se están implementando recientemente en Suráfrica y Brasil (el país más biodiverso del mundo para estos organismos), cuyos expertos han asesorado a los científicos colombianos en metodología y otros temas relacionados con la ejecución de la Lista Roja Nacional.


El propósito en el país, al menos este año, es completar tres mil evaluaciones de lista roja de plantas (casi el 12 por ciento del total existente y conocido hasta ahora).

Por eso, el Grupo ya trabaja con proyectos que evalúan las endémicas de páramo, del bosque seco y de la Amazonía, los árboles endémicos, grupos de bromelias, ericáceas, orquídeas, frailejones, cactus, helechos arborescentes y musgos. Paralelamente, apoya iniciativas que estén trabajando por la preservación de muchas otras.

Muchas instituciones públicas (como autoridades ambientales o Parques Nacionales) y privadas (reservas u ONG) ya están realizando proyectos importantes. Por ejemplo, WCS Colombia, organización que respalda el trabajo del Grupo de Especialistas de Plantas, trabaja por la recuperación de las poblaciones de la palma de moriche, así como del congrio y del carreto colorado (estos dos últimos árboles maderables y con los que se hacen desde muebles hasta cercas o repuestos para autos), todo esto en los Llanos Orientales y el Magdalena Medio, a través del Proyecto Vida Silvestre, que apoyan Fundación Santo Domingo y Ecopetrol. Y con la iniciativa ‘Río Saldaña, una cuenca de Vida’, que impulsan Parques Nacionales y la Fundación Grupo Argos, y con la cual se promueve el cuidado de las cuencas y del agua en Tolima, se preserva la Zamia tolimensis, una especie endémica descrita en el 2011, en crítico estado, y de la que se acaba de descubrir una población en muy buen estado.

Y es que como agrega Cristina López, todavía falta mucho para evaluar el estado real de todas las plantas del país, pero mientras se construye ese conocimiento trascendental, todos los actores públicos y privados deben actuar. “No podemos esperar a que terminemos la Lista Roja para entonces comenzar procesos de conservación, porque a lo mejor cuando la terminemos, haya poco por cuidar”.

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