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Posted on octubre 05, 2020 10:05

La Alianza por los Bosques Tropicales (TFA por sus siglas en inglés) es un pacto global que busca vincular a empresas,  sectores públicos y a la sociedad civil, para que la producción de bienes agropecuarios de consumo no impulse o estimule la destrucción de nuestros bosques. Hablamos con Javier Ortiz, su coordinador para Colombia, quien señala que el país ya avanza en este propósito, con la concreción de acuerdos en los sectores de la palma de aceite, carne, lácteos, cacao y próximamente con café.

 

La deforestación es tal vez el principal problema ambiental de nuestros días. Un país que acaba con sus bosques está destruyendo, de paso, sus más importantes recursos biológicos. Según las cifras más recientes, en Colombia se talaron 219.973 hectáreas de selvas en el 2017, el espacio que ocuparían unas 400 mil canchas de fútbol. La cifra bajó a 197.159 hectáreas en el 2018 y volvió a reducirse a 158.894 en el 2019. En 2020 ya el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha reportado un nuevo aumento, en particular en la Amazonía. Este es un problema que se acumula año a año, porque los daños siempre van mucho más rápido que los procesos de restauración, los cuales no alcanzan a cubrir o a reparar una mínima parte de las áreas deforestadas.

La tala es impulsada, entre otros, por grupos ilegales y por intereses no identificados, que buscan acaparar tierras o sembrar cultivos ilícitos. Pero, al mismo tiempo, otro motor que incide en la destrucción de la vegetación es el comercio de madera, la ganadería y la expansión de los cultivos agrícolas o de materias primas. Por eso, uno de los retos que enfrenta el planeta es el de producir cada vez más alimentos y otros productos esenciales, sin que esto implique la destrucción de áreas boscosas y de ecosistemas naturales.

Y eso es lo que busca esencialmente la Tropical Forest Alliance (TFA) o Alianza por los Bosques Tropicales, que motiva compromisos entre empresas o sectores productivos para que sus procesos se enmarquen dentro de la cero deforestación.

Hay más de una treintena de países que la respaldan y Colombia es uno de ellos; entre otras cosas fue el primero en hacerlo en América Latina. Y ahora, es avalado por las embajadas de Países Bajos, Noruega, el Reino Unido, y por Fondo Acción, WWF, PricewaterhouseCoopers, Rainforest Alliance, Usaid, Solidaridad Colombia, WCS, The Nature Conservancy, Finagro, Cargill, el Banco Mundial, entre otras organizaciones.

Javier Ortiz, el coordinador de TFA para nuestro territorio, comenta que la idea es que, muy pronto, el ciudadano del común y consumidor final pueda encontrar en los supermercados productos con un sello que demostrará que su fabricación está basada en procesos sostenibles y que nunca contribuyeron con la destrucción de nuestra flora.


¿Por qué es importante para Colombia estar en la alianza?

Colombia es uno de los países con la mayor tasa de deforestación en América Latina, e incluso en el planeta, la cual afecta bosques diversos que proveen medios de vida a campesinos, pueblos indígenas, comunidades negras y servicios a la sociedad en su conjunto. Mucha de esa deforestación está asociada, por ejemplo, al acaparamiento  de tierras y la especulación (introduciendo ganado bovino como vehículo), pero, en algunos casos, a procesos que surten las cadenas productivas legales que suelen proveerse, con conocimiento o sin saberlo, de materiales o insumos que provienen de procesos que han implicado la destrucción de bosques. Queremos influenciar este último eslabón.

¿Hay regiones priorizadas?

Meta y Caquetá; estos son los departamentos en donde tenemos más interés, por el impacto de la ganadería en Caquetá y por el avance de la palma en Meta.

¿Hay resultados concretos hasta el momento?

El primer resultado importante es haber involucrado a muchas entidades y gobiernos que están cooperando. Y tener a las ONG de nuestro lado, trabajando. Contar con entidades bancarias con progresivo interés en financiar reconversiones o mejores prácticas, como Bancolombia o Finagro. Hemos comenzado a trabajar con empresas que se ubican al final de la cadena, con los integradores del mercado como grandes supermercados o compradores. TFA es una gran sombrilla, que acoge el interés de muchos sectores por evadir cualquier vínculo con  la deforestación. Donde más se han traducido estos buenos intentos es en los acuerdos cero deforestación que estamos consolidando para las cadenas de cacao, lácteos, carne y palma y, próximamente, para la de café.

¿Cuáles han sido los primeros pasos para frenar el impacto de la palma o de los productos asociados a este sector?

Lo primero que hemos hecho es dimensionar la línea base asociada a deforestación por palma en el país de 2011 a 2017; ya tenemos el panorama claro (lo logramos con la ayuda del Ideam y Cenipalma), que ahora nos permitirá trabajar sabiendo dónde está y de qué dimensión es el problema; por fortuna, para este sector, el problema no es mayor. Pasamos a hablar con unas 30 empresas agroindustriales del sector, vinculadas al acuerdo (de las 68 distribuidas en 4 zonas palmeras del país, denominadas núcleos palmeros), para saber a través de un auto-análisis cómo está conformada su cadena de suministro, es decir, para saber de dónde viene el fruto que compran y transforman. También, dialogamos con empresas mayoristas y minoristas que compran aceite crudo o las materias primas que usan.

¿Y qué sigue luego de ese análisis?

Este ejercicio se usará como base para establecer metas y trabajar en reducir la proveeduria de aceite de zonas deforestadas y asi apuntar a ser la primera cadena de palma cero deforestacion a nivel global. Ese mismo análisis para ganadería, por ejemplo, nos tomará más tiempo, porque a diferencia de la palma, en Colombia pueden existir más de 900 mil ganaderos en toda la geografía, desde el páramo hasta el mar, grandes y pequeños, legales e ilegales y su relación con la deforestación, directa o indirecta, es más estrecha.

Ya tienen la información sobre el avance de la palma. ¿Cuál será el siguiente paso?

Sabemos, por información del Ideam, que entre 2011 y 2017 se deforestaron 4155 hectáreas de bosques para introducir palma (debemos ir actualizando esas cifras) y ampliar el análisis a otros ecosistemas. Ahora, una vez tengamos los autoanálisis de las empresas para su propia cadena de suministro, identificando cuáles de sus proveedores tienen problemas o riesgos de  deforestación, deberán trabajar con ello para que resuelvan el problema y dejen de deforestar, o de lo contrario reemplazarlos. Esta es la forma de bajar desde empresas  compradoras de fruto, de aceite y de sus derivados, hasta llegar hasta los productores primarios. Por supuesto, tenemos información de plantaciones de palma que no están agremiadas a Fedepalma y que están interviniendo bosques y otros ecosistemas naturales en años más recientes y en zonas como el Guaviare, cuya problemática no es fácil de resolver a través de estos acuerdos y que requieren de la intervención del Gobierno; haremos todo lo posible para que su producto no entre a canales formales de comercialización.


¿Cuál es el gancho o el atractivo que encuentra una firma que quiere lograr cadenas sostenibles de suministro, para involucrarse con la Alianza?

Que no va a trabajar sola en la búsqueda o en la consecución de esos propósitos. Hay organizaciones que hacen parte de TFA como WCS, o como WWF, Ecosocial, Solidaridad Network, The Nature Conservancy, que las pueden apoyar para  consolidar esas cadenas productivas cero deforestación o que pueden ayudar a sus proveedores a transformar sus prácticas para que sean óptimas.

Para entender un poco más. ¿Cómo se desarrolla una asesoría cero deforestación o sostenible para un privado?

Por ejemplo: el Grupo Éxito, en el Meta, está trabajando con GANSO (Ganadería Sostenible), una iniciativa que presta servicios como la de asistencia técnica, creada entre Climate Focus y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), para transformar fincas con pasturas y suelos degradados en paisajes productivos y sostenibles, y que contribuye a modificar su producción ganadera ineficiente hacia sistemas de producción diversificados y sostenibles. Entonces, sabiendo cuáles son las fincas que están reconvirtiendo sus prácticas, el Éxito entra a comprar su carne allí. Alquería está haciendo intentos similares con productores de leche.  TFA está iniciando proyectos piloto con Alkosto y otros de los miembros de los acuerdos cero deforestación, involucrando al sector financiero para la reconversión productova sostenible de la ganadería y el desarrollo de sistemas de monitoreo y trazabilidad que permitan transparencia en las cadenas.

¿Existe algún objetivo para lograr cero deforestación a otro nivel diferente a empresas o sectores productivos?

Queremos, el otro año, en nuestra tercera  fase, promover un esfuerzo de cero deforestación a nivel jurisdiccional, es decir, que un municipio consiga ese propósito. Es un trabajo de largo aliento, pero con el propósito de llegar al terreno y trabajar con alcaldías, corporaciones autónomas, juntas de acción comunal, ONG y empresas que forman parte de las cadenas de valor.

Dentro de la alianza hay empresas como Unilever, una multinacional. ¿Cómo se le puede garantizar al consumidor que a lo mejor esta firma está comprometida con una cadena de cero deforestación en Colombia, pero en otro país apoye indirectamente cadenas que no respeten el bosque?

Nosotros nos concentramos en lo que Unilever pueda hacer en Colombia, pero esta empresa en particular está en TFA Colombia luego de haberse vinculado a TFA Global. Por ende,  está comprometida para que sus proveedores, sean de Malasia, Indonesia o Brasil, estén monitoreados.

¿Cómo podría un consumidor final, un ciudadano normal, ver reflejado el trabajo de la alianza?

Cuando llegue a un supermercado y pueda ver un producto final marcado con un sello que le indique y le garantice que la fabricación de ese producto estuvo asociada a una cadena sostenible que no incluyó tala de bosques. Hacia allá esperamos llegar pronto con estos procesos de los acuerdos y TFA.

¿En cuánto tiempo podría ocurrir eso?

No me atrevo a dar fechas. Lograr esa trazabilidad que indicaría de donde viene X o Y producto no es fácil. Por ejemplo, en ganadería, saber si la carne que estoy comprando es de un animal que creció en condiciones sostenibles, implica conocer todos los predios y cómo se manejó a lo largo de su ciclo de vida, lo cual implica cruzar información del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA),  el Fondo Nacional del Ganado-Fedegán, el Invima, Ideam, entre otros, y poder certificar en forma transparente lo sucedido en todo el proceso de producción y transformación de ese animal, desde su nacimiento hasta que llega al plato.


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