DANTA DE TIERRAS BAJAS

Tapirus terrestris

Conocida también como tapir amazónico o tapir brasileño, es el mayor mamífero terrestre de América del Sur. Tiene un cuerpo robusto y pesado, cubierto por un pelaje corto y de color marrón oscuro a negro. Una característica distintiva de los tapires es su probóscide (una estructura alargada y flexible que es una extensión del labio superior y la nariz, la cual utilizan para agarrar y manipular alimentos).

Los adultos pueden llegar a medir hasta 2.5 metros de largo, 1 metro de altura en la cruz y pesar entre 150 y 300 kilogramos. Sus patas son cortas, pero fuertes, con tres dedos en cada pie que están adaptados para caminar en terrenos fangosos y densos de la selva tropical.

La danta de tierras bajas juega un papel crucial en su ecosistema como dispersor de semillas. Su dieta es principalmente frugívora, aunque también consume hojas, brotes y ramas. Al consumir una variedad de frutas y vegetación, las semillas pasan intactas a través de su sistema digestivo y son excretadas en diferentes áreas del bosque, facilitando la regeneración y dispersión de muchas especies vegetales.

Esta función ecológica es vital para mantener la biodiversidad y la estructura del bosque tropical. En cuanto a su distribución, Tapirus terrestris se encuentra en una amplia gama de hábitats, desde las selvas húmedas de la Amazonia, hasta las regiones de bosque seco y las sábanas de América del Sur, para abarcar territorios de Brasil, Colombia, Venezuela, Perú y Bolivia. Su actividad es principalmente nocturna y crepuscular, y se caracteriza por ser una especie solitaria, excepto durante la temporada de apareamiento o cuando una hembra cuida a su cría.

Foto: "EL PATO" Salcedo / WCS Colombia

Grado de amenaza

La danta de tierras bajas está clasificada como Vulnerable (VU) en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esta clasificación indica que la especie enfrenta un alto riesgo de extinción en la naturaleza, debido a factores como la pérdida de hábitat, la caza y la fragmentación de sus poblaciones.

En Colombia también está considerada como Vulnerable. Las principales amenazas para esta especie en el país incluyen la deforestación para la agricultura y la ganadería, la caza ilegal y la construcción de infraestructura que fragmenta su hábitat natural.

Su conservación requiere la implementación de medidas de protección de sus hábitats, la promoción de prácticas sostenibles y la educación y sensibilización de las comunidades locales sobre la importancia de esta especie para el ecosistema.

Qué hacemos por su protección

WCS viene trabajando en pro de esta especie desde el 2014 en la Orinoquia, en asocio con la Fundación Orinoquia Biodiversa (FOB). Y en el Magdalena Medio, con el desarrollo de acciones de restauración que permitan conectar fragmentos de bosque hábitats de la especie.

En la Orinoquia se promueve el Corredor de Conservación de la Danta en la cuenta del rio Bita, en el Vichada. A través de acuerdos de conservación y de reservas naturales de la sociedad civil, se está garantizando la preservación y restauración de sus hábitats. Estas estrategias, junto con el trabajo conjunto con propietarios de predios y comunidades, han llevado a disminuir la cacería y aumentar la apropiación y valoración de la especie por parte de las comunidades.

Por las implementaciones realizadas, se han logrado más de 25 acuerdos de conservación y el registro de, al menos, 12 reservas naturales de la sociedad civil. Y la constitución de un área de más de 70.000 hectáreas para su protección.

Estas últimas acciones a favor del mamífero, que han permitido mantener su ocupación,  han sido lideradas desde el Proyecto Vida Silvestre (PVS), que ha intervenido en una parte de esta región de la Orinoquia.