CÓMO TRABAJAMOS

 

A través de acciones realizadas durante las cuatro fases del proyecto, Conservamos la Vida busca incrementar la ocupación de esta especie y la conectividad de los espacios silvestres que son utilizados por los osos. Igualmente, se esmera por propiciar una interacción más amable entre las poblaciones humanas y este mamífero, para generar espacios de coexistencia. 

 

Hacemos un diagnóstico

Conservamos la Vida realiza dos tipos de diagnóstico: uno es el biológico, para determinar los patrones de ocupación, es decir, la abundancia en las áreas priorizadas por el proyecto. E identificar las amenazas que enfrenta la especie en su hábitat.

El segundo diagnóstico que se realiza de manera paralela evalúa las dinámicas socioeconómicas de las comunidades humanas que viven en los paisajes donde el oso se distribuye y evalúa las percepciones de las mismas hacia la especie.

Esto último se denomina Diagnóstico del Paisaje de Conflicto del Oso Andino. Y tiene como fin priorizar, con criterios biológicos y sociales, las ventanas geográficas a intervenir por parte del equipo técnico-productivo.

Identificamos zonas de conservación

Según estudios, el área mínima para mantener una población viable de oso andino es de 3800 kilómetros cuadrados (el área aproximada de Cabo Verde). En Colombia, no existe un área protegida tan grande en la región Andina.

Por eso, es importante que áreas protegidas y áreas de uso humano permitan la conservación y mantenimiento de esta especie tan importante para los ecosistemas andinos.

A través de la Estrategia para la Conservación del Oso Andino en los Parques Nacionales Naturales de Colombia 2016-2030, se identificaron cinco Unidades Núcleo de Conservación (UNC), que tienen entre 7686 kilómetros cuadrados y 12.452 kilómetros cuadrados de extensión.

Estas UNC contienen áreas protegidas de nivel nacional, regional y local, resguardos indígenas, comunidades afrodescendientes y predios privados donde se realizan actividades productivas.

A partir de esta identificación, Conservamos la Vida ha desarrollado acciones de preservación, manejo de interacciones y trabajo con comunidades rurales en dos UNC: Tatamá-Farallones-Munchique y Nevados-Puracé-Doña Juana.

ACCIONES DE CONSERVACIÓN

La alianza busca mantener, conservar y mejorar el hábitat del oso andino, llenar los vacíos de conocimiento de las comunidades humanas sobre la especie y generar información para el manejo y las oportunidades económicas que, directa e indirectamente, brinda su conservación.

Al ser considerada una especie sombrilla, las acciones para proteger al oso andino ayudan a la conservación de toda la biodiversidad que lo rodea y que está asociada a su presencia.

Y también contribuyen al mejoramiento de la calidad de vida de las personas que comparten territorio con el oso.

ALIANZA CON LAS COMUNIDADES

A través de procesos de diálogo con comunidades, que interactúan con el oso andino, se pueden concertar acciones de conservación y mejoramiento productivo dentro de predios privados, previamente identificados en las áreas priorizadas de trabajo.

Este proceso de concertación permite la construcción consensuada de estrategias de intervención a nivel de predio para el mejoramiento productivo y la disminución de presiones en zonas boscosas.

Todo esto a través de una batería de implementaciones, que dependen de la actividad productiva practicada en las fincas.

Este proceso es prioritario, ya que se tiene en cuenta el conocimiento de las comunidades y sus necesidades. Cada finca es un universo distinto, por lo que a pesar de que podamos trabajar en predios vecinos, las implementaciones serán diferentes, debido a las necesidades de cada dueño.

A través del proceso de concertación y de una construcción conjunta entre el personal de la alianza y los potenciales protectores del oso, se puede construir una zonificación de los predios donde se puede trabajar, para maximizar la participación de comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas.

ACUERDOS DE CONSERVACIÓN

Luego de realizar la concertación en predios priorizados, se realiza la construcción, socialización y firma de acuerdos voluntarios de conservación, donde los campesinos se vuelven protectores del oso andino.

La firma del documento es completamente voluntaria. Y en este se plasman responsabilidades entre la Alianza Conservamos la Vida y los labriegos.

Con la firma del acuerdo voluntario de conservación, se construye la ficha técnica de cada predio dentro de la alianza y se inicia el proceso de implementación de acciones de restauración, aislamiento de áreas de conservación, reconversión y mejora de actividades productivas.

En el caso del mejoramiento productivo, se fortalecen las buenas prácticas agrícolas y ganaderas para reducir la presión sobre recursos naturales y proteger las cuencas hídricas abastecedoras. Además de esto, se realizan actividades para la recuperación de suelos en procesos productivos.

En el caso de las acciones de conservación, se establecen herramientas de manejo del paisaje para la restauración ecológica activa y pasiva, aislamientos de bosques en buen estado de conservación y aislamiento cuencas hídricas

Paralelamente, se realiza un acompañamiento a las comunidades educativas con el proyecto Verde Vivo. Esto permite acercar a los estudiantes de zonas rurales a los ejercicios de conservación, promover acciones de sensibilización e intervenciones de la problemática ambiental, que contribuyan con la consolidación de una cultura ambiental.

 

MONITOREO

Como una forma de evaluar las acciones emprendidas dentro de los predios que conservan el hábitat del oso andino y que lograron mejorar sus actividades productivas, periódicamente se realiza un monitoreo a nivel biológico.

La idea es evaluar el impacto que han sufrido las poblaciones de oso andino luego de las implementaciones y de las mejoras socioeconómicas de las personas involucradas dentro de la alianza Conservamos la Vida.

Imagen de monitoreo (Puma concolor) de áreas de conservación dentro de un predio privado de la alianza Conservamos la Vida.

Este monitoreo se realiza cada cuatro años dentro de cada una de las localidades priorizadas.