Ateles hybridus
Es una especie que se caracteriza por su pelaje largo y oscuro, con un color que varía entre el marrón y el negro. También se le conoce como choibo.
Tiene extremidades largas y delgadas, con una cola prensil que le ayuda a moverse ágilmente por los árboles. Su rostro es relativamente pequeño en comparación con el tamaño de su cuerpo, y tiene ojos grandes y expresivos.
Estos monos juegan un papel crucial en el ecosistema como dispersores de semillas. Debido a su dieta frugívora, se alimentan de una alta variedad de frutas y luego dispersan más del 99 por ciento de las semillas a través de sus deposiciones, ayudando así en la regeneración de los bosques y manteniendo la diversidad vegetal.
Ateles hybridus se encuentra entre los ríos Cauca y Magdalena, en los departamentos de Bolívar, Antioquia y Caldas; y desde el banco derecho del río Magdalena hasta el occidente de Venezuela.
La especie está asociada a los bosques interandinos y las estribaciones del norte de la cordillera de los Andes orientales. Es principalmente arbórea, es decir, pasa la mayor parte del tiempo en el dosel. Son animales sociales, que viven en grandes grupos, generalmente compuestos por varias hembras adultas, machos adultos y crías, liderados típicamente por una hembra dominante.
Foto: "EL PATO" Salcedo / WCS Colombia
En cuanto a su reproducción, las hembras empiezan a reproducirse entre los 8 y 10 años, suelen dar a luz a una sola cría después de un período de gestación de aproximadamente 7 a 8 meses y los ciclos entre nacimientos suelen ser de 3 años. Los recién nacidos son cuidados y protegidos por toda la tropa y el vínculo entre la madre y ellos resulta ser especialmente fuerte.
Está en peligro
Ateles hybridus está clasificado como En Peligro Crítico, según la UICN, debido a que se proyecta una reducción de su población del 80% o más en 45 años (tres generaciones).
Esta reducción se atribuye principalmente a la pérdida de hábitat, estimada entre un 20-30 por ciento en las regiones de Colombia y Venezuela donde habita, según datos de Global Forest Watch.
Otra amenaza importante es la caza intensiva para consumo humano y comercio de mascotas. Las poblaciones cazadas pueden disminuir hasta un 80 por ciento o más en varias generaciones.
Restauramos sus bosques
Venimos trabajando en pro de esta especie desde el 2014 en el Magdalena Medio, en asocio con la Fundación Proyecto Primates, desarrollando acciones de restauración que permitan conectar los fragmentos de bosque donde se encuentra la especie, para disminuir así el aislamiento de las poblaciones y contribuir a la disminución de la endogamia.
Foto: Sebastián Orjuela / WCS Colombia
De igual manera, a través de acuerdos de conservación, se está garantizando la preservación de su hábitat. Estos acuerdos, junto con el trabajo conjunto con las comunidades, ha llevado a la realización anual del ‘Festival del Choibo y sus amigos’, que ha contribuido notablemente a disminuir la cacería y aumentar la apropiación y valoración de la especie por parte de las comunidades.
También se han logrado conectar 1300 hectáreas de bosques para este primate, mediante la siembra de árboles nativos a lo largo de 6,2 kilómetros de corredores. Y con traslados asistidos, se pudieron recincorporar 5 individuos solitarios a diferentes grupos de la especie.
Con todas las acciones implementadas, que se han sostenido a través de acuerdos de conservación, la ocupación del mono araña ha pasado de 0.15 (± 0.09) en el 2015, a 0.65 (± 0.13) en el 2020, es decir, que al inicio de las intervenciones la especie solo se registró en el 15 por ciento de las áreas con disponibilidad de hábitat, mientras que en el 2020 esa presencia aumentó al 65%.
Actualmente, con la participación del Proyecto Vida Silvestre (PVS), estamos realizando un nuevo monitoreo que nos permitirá conocer el estado de la especie y el impacto de las acciones de conservación. Conoce más acciones a favor de su recuperación, aquí.