Con procesos de restauración recuperamos ecosistemas naturales, que aumenten la conectividad y la calidad del hábitat de las especies paisaje y, al mismo tiempo, contribuyan a la provisión de servicios ecosistémicos.
Es un trabajo que convoca el interés individual y comunitario y que esas mismas comunidades celebran, porque la recuperación vegetal está asociada con el cuidado del agua y de los sistemas silvopastoriles y agroforestales.

Algunos de los trabajos de WCS Colombia para cumplir esos objetivos y distribuidos en diferentes regiones del país, son los siguientes:
Por la tortuga carranchina
En un espacio de 120 hectáreas situado en San Benito Abad (Sucre), adquirido por WCS Colombia, en colaboración con Turtle Survival Alliance (TSA) y Rainforest Trust, y que poco a poco se está transformando en el primer sitio del país destinado a la protección de la tortuga carranchina (Mesoclemmys dahli), se han sembrado 35.254 plantas, para un proceso de restauración que abarca 30 hectáreas y la firma de 24 acuerdos con aliados .
Foto: Yeiner Vega / WCS Colombia
Apoyo a sectores de Chimichagua, en Cesar
En los alrededores de la quebrada San Fernandera-Caracolí, ubicada en las veredas Guaraguo y Caracolí, de este municipio del Cesar, se sembraron hasta el momento 12375 plantas. Las siembras contribuyen a conservar uno de los pocos lugares en la Costa Atlántica donde aún se ve a la tortuga carranchina (Mesoclemmys dahli). Son 12 hectáreas en proceso de restauración.
Cruzada en el Valle del Cauca
El plan de restauración se ha extendido a los Distritos Regionales de Manejo Integrado (DRMI) de este departamento. Uno es el Chilcal, situado en Dagua —con 8.115 árboles— así como Isla Ají, en el corregimiento de Puerto Merizalde, de Buenaventura, con 10.525 plantas. Isla Ají es una zona protegida que resguarda 24.600 hectáreas de ecosistemas de manglar, guandales (formación boscosa), naidizales (bosque nativo) y porciones de bosques húmedos. De otra parte, se han sembrado 12 mil plantas en La Cruz (Nariño), para apoyar el corredor del oso andino (Tremarctos ornatus). Y en los alrededores de los ríos Felidia y Aguacatal, en la cuenca del río Cali, se plantaron 10809 árboles. El trabajo ha beneficiado más de 46 hectáreas.
En el Encanto de los Manglares
La línea de restauración está impactando al Chocó, donde un grupo de mujeres en alianza con el consejo comunitario Concosta, guiados por profesionales y botánicos expertos, lograron reproducir 20 mil árboles, correspondientes a siete especies nativas, que fueron distribuidos en cuatro grandes tramos estratégicos de la selva y de la cuenca del río Docampadó, en el corregimiento de Puerto Bolívar, del municipio de Bajo Baudó. Esto con el fin de restaurar esas áreas naturales dentro del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) ‘El Encanto de los Manglares del Bajo Baudó’. Esto fue posible con la ayuda de Codechocó
Foto: Hamleth Valois/Universidad Tecnológica del Chocó
Por los hábitats de especies bajo amenaza.
En los paisajes de trabajo del Proyecto Vida Silvestre (PVS), 197 dueños de predios aliados han aceptado firmar acuerdos de conservación, que incluyen áreas en restauración.
De esta forma, hemos mejorado las condiciones de los hábitats de especies de fauna amenazada como la marimonda (Ateles hybridus), el paujil de pico azul (Crax alberti), el oso andino (Tremarctos ornatus) y la tortuga carranchina (Mesoclemmys dahli). Todo esto a través de estrategias de rehabilitación de ecosistemas asociados al recurso hídrico, enriquecimiento de bosques degradados, restauración de poblaciones de especies maderables amenazadas y restauración productiva con sistemas agroforestales de café, cacao y silvopastoriles. Más información sobre este trabajo liderado por el PVS, en tres paisajes estratégicos, aquí.